Como de vez en cuando es bueno meter alguna otra cosa distinta, en esta y la próxima entrada os voy a sugerir dos postres similares a la “Panacota” y muy sencillos de hacer. También tendré que rentabilizar o, mejor dicho, no olvidar el curso de cocina, que me obligó a hacer el INEM, en el prestigioso restaurante Azul de Montearenas cuando aun lo regentaba Suso padre. Por supuesto esta es una invención mía* variante de la panacota.
Cerebro de Zombi:
250 ml. de nata para cocinar
250 ml. de leche semidesnatada
4 hojas de gelatina.
100 gr. de azúcar
Medio vaso de agua fría.
Sirope de fresa (no muy espeso).
Echamos en un recipiente el azúcar, la leche y la nata y la ponemos a calentar, removiendo para que no se pegue el azúcar al fondo ni se queme. La dejaremos hasta que comience a hervir.
Mientras se calienta la mezcla anterior picamos las hojas de gelatina en el medio vaso de agua fría y las diluimos moviéndolo todo hasta que no queden trozos. Si queda alguno da igual ya se deshará de todo mas tarde.
Cuando empiece a hervir incorporamos la gelatina deshecha y dejamos que hierva un poco mas, hasta que empiece a hacer espuma y se eleve.
Lo retiramos del fuego y llenamos un molde de silicona, nunca hasta el borde ya que crecerá un poco más. Dejamos que enfríe a temperatura ambiente una hora y después lo metemos al frigorífico unas 24 horas, si es más mejor.
Para servir sacamos unas cucharadas de la panacota, que no estará muy compacta pero tampoco deshecha, y las ponemos en un plato; quedará en trozos compactos y otros con una textura similar al yogurt. Le vertemos por encima un poco de sirope de fresa y ya tenemos nuestro cerebro de zombi listo para comer.
* Esto es lo que solemos decir los que nos metemos en cocina cuando, al intentar hacer algo ya creado, nos sale un churro y para quedar bien le ponemos nombre y lo maquillamos con alguna chorrada por encima. De apellido siempre le solemos poner nouvelle cuisine.
Y que mejor para animar este postre que los Cramberries y su tema Zombie…
Eran las 11 de la noche más o menos. La luna emergía, redonda y plena enfrentada al agonizante sol que caía ocultando su fuego más allá de las montañas. Hacía calor y ya habíamos llegado al destino marcado. Por aquel entonces yo tendría unos 15 o 16 años y no era la primera vez que lo iba a hacer pero, en este caso, era algo especial; terreno virgen, o eso me habían asegurado. Llegar a ese punto costó lo indecible pero ahí estaba yo, de pie, sudando y a la vez con escalofríos recorriendo mi cuerpo, quizá los nervios, quien sabe... La oscuridad llegaba rápido. La luna, cada vez más grande, iluminaba y mostraba en toda su atrayente y nívea hermosura aquel agujero rodeado de salvajes y enmarañadas matas. No había lugar a retrasar lo inevitable así que preparado ya, me deslizé allí dentro. Lo fui conquistando centímetro a centímetro, lentamente, disfrutando el saber que nadie antes había penetrado allí, entonces toqué el final del agujero y sentí que una parte de las experiencias que ...
Ayer me dejaron una cafetera de estas modernas que son monodosis y hacen un café muy rico, pero tiene la desventaja de que sólo puedes usar sus capsulas, que las hay de muchos sabores, las cuales, a poco que seas "cafetero", te salen por un pico y con la crisis no es cuestión de aumentar los temblores de la cafeína con los de no llegar a fin de mes. Con estas reflexiones me desperté esta madrugada, bueno esas reflexiones y la columna de ADI que me quitaba el sueño, a las cinco y poco a poco todo se fue desgranado en mi mente. Esta tarde puse las dos cosas en práctica y salieron redondas. Comencé por esto que os explico, no podía concentrarme en escribir la columna si no tenía buena música y un café caliente y espumoso delante así que me hice con las 2 capsulas del desayuno, que había dejado preparadas, un cuchillo y me puse manos a la obra. Primero corte una por su parte superior por debajo del reborde que lleva después del "ala" de la tapa y la otra por la infer...
Creciste galopando en caballo ajeno con el grito acechante en tus sueños. Te hiciste amiga del dolor y la rabia, juntos maquillabais, con polvo blanco, pequeñas Barbis, entre jeringuillas y limones. Siempre maleta en mano esperando el coche que nunca llegará. Danza la Parca al ritmo del teléfono, besos robados sabor a morfina, bucólicas tardes de oscuridad y llanto. Mientras la muerte sigue contando uno, dos, tres… se alejan de tu lado. Más al fin venciste en la batalla, desterrando todas las pesadillas en un amanecer dorado.
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