Tres poemas a la vida y la muerte

 

Madrugada del mundo,

la vida llega

el llanto alegre

al dolor despierta.

No permitas, señor,

que el nuevo ser sea

desgraciado e infeliz

en esta condena.

    

         ----0----

    

Nunca quiso labrar la tierra

ni cultivarla, ni cuidarla.

El pueblo pasaba hambre

por eso se embarcó en una guerra.

 

Quería alimentarlos a todos

con la fuerza de las armas.

 

Al final descansa en el campo

y de entre sus blancos huesos

surgen fuertes y rebosantes

espigas de amarillo trigo.

    

         ----0----

    

Cae la luz de la farola como aurora boreal

y arropa al reguero que serpentea sucio

sobre el negro asfalto cuarteado de la calle

perdiéndose en oscuros sumideros.

 

firmaalef

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