El roce en la pierna por la mañana.
Una persiana que no se levanta.
El sonido del café cayendo en la taza.
Apremio en el coche hacia el trabajo.
Su pelo brillando con el sol.
Sonido de pasos alegres al mediodía.
Campanas en la puerta.
Lascas de chocolate en la sobremesa.
Tarde de voces en la distancia.
Silencios de aroma impregnando el aire.
Embeberse de nocturna alegría.
Y ya en la cama disfrutar de las caricias.
Ese es el amor de cada día.

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